El Liceu apunta alto y recurre a un Ferrari alemán para rescatar 'La Merope' de Terradellas
Estreno internacional
La Akamus de Berlín firma junto al maestro Corti una edición crítica de la primera ópera del Händel catalán
Esta joya del barroco se escucha por primer vez en el Liceu y viaja luego al Real, la Staatsoper Berlín y Viena

El maestro Francesco Corti flanqueado por el director artístico del Liceu, Víctor García de Gomar, y el tenor Valerio Contaldo
De Alemania vendrán que La Merope rescatarán. El Liceu ha ido a buscar a un Ferrari como la Akamus (Akademie für Alte Musik) de Berlín para recuperar esta exitosa ópera de Domènec Terradellas (Barcelona, 1713 - Roma, 1751), el compositor catalán más célebre del siglo XVIII, cuya rica obra y fascinante vida -murió a los 38 años en extrañas circunstancias- han hecho correr ríos e tinta. Se trata de una joya olvidad del legado operístico catalán que no se había escuchado en Barcelona más que en un concierto privado, en 1955. Este jueves, 20, regresa a los escenarios por primera vez en los tiempos modernos con la dirección musical del gran experto en el periodo barroco, Francesco Corti y un elenco de gente “cuyo virtuosismo vocal tienen pocos”, apuntado este martes el propio maestro.
Fue tras el éxito de su Giuseppe Riconosciuto, su primer oratorio que recuperaron Vespres d'Arnadí y Dani Espasa para el festival de Torroella de hace un par de veranos, que Terradellas recibió el encargo de La Merope, que tiene en 1743 gran repercusión en Roma. Tras su paso por la Catedral de Barcelona, donde probablemente fue discípulo de Francesc Valls, se había establecido con 19 años en Nápoles, en cuyo conservatorio estudió con Francesco Durante. Luego llegaron otros estrenos notorios en Roma o Venecia: Artaserse, Mitridate, Semiramide... y Sesostri, re d'Egitto, que sería la primera ópera en catalán estrenada en Catalunya, en el Teatre de la Santa Creu de Barcelona, en 1754.
La ilusión de recuperar en tiempos modernos una partitura antigua que dormía hace mucho tiempo sólo vale la pena si se puede hacer con esos mimbres"
“La ilusión de recuperar en tiempos modernos una partitura antigua que dormía hace mucho tiempo sólo vale la pena cuando se puede hacer con esos mimbres, con esas formaciones. De manera que no solo queda aquí, sino que va al Teatro Real de Madrid, va a la Staatsoper de Berlín y al Theater an der Wien, en la capital austríaca, ciudades a las que ha sido posible llegar gracias a la presencia de Akamus”, ha asegurado Víctor García de Gomar, director del Gran Teatre.
Domenec Terradellas
Para Corti se trata de una “operación fantástica” esta de revalorizar el patrimonio musical europeo y catalán con esta partitura que dormía desde hace siglos en las bibliotecas. “El trabajo de descubrimiento fue muy interesante por nuestra parte para hacer con Akamus una edición critica nueva”, apunta el maestro italiano. Para ello revisitaron dos versiones originales ligeramente distintas que sobreviven de la época, y echaron una ojeada a la que en los años cincuenta del siglo XX hizo Robert Gerhard, y que descansa en la Biblioteca de Catalunya. “Esta nos sirvió en ocasiones para desempatar”.
La de Terradellas es una escritura ágil y casi atlética, extremadamente eficaz, que es lo que se enseñaba en los conservatorios de Nápoles"
La formación italiana del Terradellas, particularmente napolitana, hace que evoque a otros compositores italianos como Pergolesi o a quienes se formaron en Italia, como Hasse. “Es una escritura ágil y casi atlética, extremadamente eficaz, que es lo que se enseñaba en los conservatorios de Nápoles. Pergolesi en pocos años produce obras maestras, una tras otra, y lo mismo sucede con Terradellas, que tiene las mismas herramientas compositivas”.
Así, La Merope fue escrita en Roma y básicamente para castrati, en tanto que cantantes ideales, lo cual produce una escritura imposible. “Es una partitura que demanda de técnicas increíbles. Y agrupar a un reparto que logre cantarla no es fácil. Es una música terriblemente virtuosística, con amplias tesituras que demanda, a las sopranos, volumen y presencia en toda su rango”, añade Corti.
El reparto lo lidera la soprano Emöke Baráth, que el lunes salvaba a Liceu en el Réquiem de Mozart para jóvenes, en la Sagrada Família, al hacer un jumping sustituyendo a Anna Prohaska, que estaba indispuesta. Y con ella como Merope, reina de Épiro, cantan también Valerio Contaldo (como el malvado Polifonte, el usurpador que pretende forzar un matrimonio con la reina), Francesca Pia Vitale (el hijo de Merope, Epitide) y Suhae Im (Argia), para narrar ese drama de crímenes y engaños que trata uno de los episodios más oscuros de la mitología griega.
Ni un artista catalán para una recuperación de patrimonio
El director artístico del Liceu, Víctor Garcia de Gomar, explicó este martes las circunstancias por las que en esta histórica recuperación de La Merope no participa ni un solo músico a artista catalán. “Se contactó, obviamente, con gente como Núria Rial o Xavier Sabata, pero las agendas no se lo permitían -apunta-. La misión era recuperar La Merope e internacionalizarla. Había que buscar un Ferrari que nos acompañara en su recuperación, para así servir la partitura a otros teatros de primera fila. A partir de aquí, de acuerdo con la orquesta y teniendo en cuenta la gira, se pensó en quien dirigiría. No tuvimos la suerte de poder contar con un máximo de cantantes catalanes pero no fue posible: o tenían la agenda ocupada o sus tesituras no llegaban a los extremos de los roles. Estamos fascinados de tener lo que tenemos”. Huelga decir que hacer una edición crítica supone una inversión que Akamus ha estado dispuesta a hacer, en musicólogos, copistas, etc. Esta permanecerá en los archivos de Akamus y si algún día alguien quiere hacer esta versión, que es la que más se acerca a los gustos actuales, habrá que pagar un alquiler. Su inversión ha estado repartida entre los costes de producción de las cuatro salas que presentan la partitura.
Esta versión en concierto ha sufrido algunos cortes para no hacerla infinita. Así, solo se conservan los recitativos secos que son necesarios para comprender la trama, y se han cortado tres arias, que es la forma en la que se desarrolla la ópera. “Sí, la ópera es justamente es una serie de arias impresionantes: no hay duetos... sólo un coro breve al final que el maestro ha repetido, pues hoy no se entienden aquellas fórmulas abruptas con las que acababan los títulos con final feliz en la escuela italiana de la época, algo que no pasa en el barroco francés o el inglés”.
“No ha sido fácil cortar, pues el libreto de Apostolo Zeno es incesante porque, a diferencia de Metastasio, diluye más el discurso. Es un italiano muy elegante, de frases largas, para una historia complicada, de tensiones familiares, hay una componente política importante”, apunta Corti. Así, no se respetan los tres actos con dos pausas, sino que se hace una sola pausa en medio del segundo acto.
En cuanto a la orquestación de Terradellas, incluye una interesante sección de vientos, con oboe, fagot, trompeta, trompa y una flauta travesera que entonces era innovadora. “Es una orquestación bastante rica, pesada, con arias con trompa o trompeta. Y he agregado timbales porque, si bien no se solían poner en la partitura, estaban allí”, añade el director musical.